Módulo 1. Reflexión acerca de una noticia sobre desigualdad de género. Sobre niños y roles.
A raíz de leer esta noticia y otras similares que se publican cada año en fechas navideñas, estuve reflexionando sobre lo temprano que aparecen en nuestras vidas los diferentes roles de género que nos va marcando la sociedad, a pesar de ser simples bebés, a pesar de no saber siquiera hablar, y a pesar de que para nosotros y nuestro mundo todos somos iguales.
Si hay algo que me ha molestado de siempre son las costumbres en cuanto a regalos infantiles. El machismo está presente en cada catálogo de juguetes, en cada anuncio publicitario y en cada escaparate. No sólo que las cocinitas son para niñas como así lo son los nenucos y que para los niños son los juegos de piezas, el taller mecánico o los superhéroes de Marvel. Pero lo peor de todo no es eso. Lo peor es escuchar a padres decir: "pero como va a pedirse para Reyes mi hijo una muñeca", o "Cómo va a jugar a las cocinitas". Esto, sin embargo, me da la sensación que no ocurre tanto al contrario. Puede chocarte ver a una niña disfraza de Hulk pero me da la impresión que no está tan mal visto socialmente. Si una niña juega a "juegos de niños" como mucho podrá parecer una machota, que bueno, es asquerosamente despectivo pero el cariz que toma el comentario hacia el niño que quiere pasear un nenuco en su carrito es aún más dañino, porque claro, está comprobado que si mi hijo juega a las cocinitas y los bebés será una nenaza y será.....¡¡¡GAY!!!! ¿Horror! (veáse la ironía). No nos damos cuenta de lo importantes que son estos comentarios tan dañinos hacia los niños justo en ese momento en que están formando su carácter y personalidad. Luego nos quejaremos de un hombre no vea lógico que tenga que hacer la cena ya que no es cosa de hombres. Afortunadamente, aunque quede mucha mente cavernícola, cada vez hay más paridad en este sentido y más corresponsabilidad.
Luego tenemos el caso del ROSA. Ese color demonizado. Ese sólo apto para niñas y homosexuales. Hace un par de semanas fui a un conocido supermercado a comprar dos esponjas para el baño para mis pequeños. Sólo había azul y rosa, y para no confundirlas, cogí una de cada. Aún recuerdo horrorizada cuando el mayor (ojo, 5 años) me dijo que no pensaba usar esa esponja porque ¡era de niñas! (en este momento la que parecía la mismísima Hulk era yo). En ese momento vi echado por tierra todo el trabajo educativo que hemos hecho en esta casa en cuanto a roles de género se refiere. Por más que intenté razonar con él, en la medida en que se puede razonar a esas edades, me costó hacerle entender que un color es eso, un siempre color, y que no existen colores masculinos ni femeninos. Al final acabó entendiendo, pero costó. Lo que me duele es que por más en casa y me costa que sus maestras también lo hacen en la escuela, se les eduque en igualdad, siempre tendrán amigos, compañeros e iguales que hagan este tipo de comentarios y acaben calando en su cabecita. Me da miedo ver que no está solo en nuestra mano. Está claro que los niños no son moldeables a nuestro antojo pero sí aprenden por imitación y modelado. Por eso en extremadamente importante que todos los ámbitos acabe ganando batalla la igualdad entre sexos frente a estos estereotipos absurdos pero tan dañinos.

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